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Espíritus de huella
Era una tarde apacible de Septiembre, desde la terraza de la casa que había alquilado en un pueblo rústico, se veía un paisaje precioso, el Sol estaba ya a poca distancia del pico de la montaña creando tonos rojizos, naranjas y azul oscuro, que igual a pequeños rayos, según que moviese un poco los ojos se llenaban de belleza. Así, entre lo hermoso del paisaje perdí la consciencia y me quedé traspuesto, en un duerme vela que me proyectó a través del aire, flotando hasta lo alto de la montaña, donde parecía asentarse el Sol. La luz tan fuerte me deslumbró, pero, de manera incomprensible según me acercaba, fue siendo menos cegadora y allá donde debía estar el Sol comenzó a delinearse una figura de trazos humanos. Yo lo veía de espaldas, era un hombre mayor a juzgar por su pelo y barba blanca. En un instante aquel ser detecto mi presencia, se volvió y me miró con ojos inquisitivos, que luego se suavizaron en una comprensión amable de mi ser. En ese instante supe que ese hombre era el profeta Elías. Pedí permiso para sentarme a su lado y lo hice sin mediar palabra, pero no fue inconveniente ya que Elías, también sin usar el lenguaje me dijo que podía estar a su lado. Me coloqué en su misma posición observando hacia el inmenso valle que se veía desde allí, donde ahora una gran cantidad de matices de colores lo inundaban debido a la caída del Sol. Con el fin de empatizar con el profeta le mandé mi opinión sobre ese paisaje, pero Elías no me contestó, entonces me di cuenta que no era en sí el paisaje lo que atraía su atención sino la espera de algún evento. Adopté su misma actitud aunque no sabía que debía esperar. Pasó el tiempo, no podría decir cuanto, pues el movimiento del Sol había quedado paralizado. En un instante la alarma en el profeta me hizo ponerme alerta, entonces vi una luz pequeña por la lejanía describiendo una parábola vino del espacio y penetró en nuestro mundo. Entonces la cara de Elías se alegró, entonces la cara de Elías se entristeció. Estas dos manifestaciones emotivas se dieron en el profeta al mismo tiempo. Estaba claro que lo que había venido a ver el profeta había acontecido, pero, yo no quería quedarme en la ignorancia así que pensé mis dudas y estas hallaron respuesta en el sabio anciano. Su pensamiento, poderoso como él, me llegó con claridad. Otro espíritu de luz ha entrado en vuestro mundo, bendito sea por su sacrificio. Siendo así esto, -le respondí- es causa de gozo. No entiendo su expresión de....como decir, alegre tristeza. No lo entiendes porque eres egoísta, como son la gente de tu mundo y no concibes el enorme sacrificio de alguien superior, que no tiene ya ninguna necesidad de volver a tu mundo ignorante y dañino a padecer para que los menos lerdos de vosotros puedan aprender. Reconozco mi egoísmo, que ha salido de mi mente raudo porque allí estaba cobijado, pero, sigo pensando que esto es un bien para la humanidad. Y lo es, pero no para esos que admiran a deportistas, actores, cantantes, millonarios y desprecian el conocimiento más necesario, el de sí mismos. Hasta aquí lo entiendo, sé que hay una parte de esta humanidad tan estúpida como maligna, pero esas otras personas de mente sana y de buenos sentimientos podrán aprender de estos seres luminosos. Lo triste es que sean tan pocos. ¿Por qué piensas que son pocos?. Es evidente, si fueran muchos nuestro mundo no sería lo que es. Es cierto que no son muchos, pero, también lo es que son más de los que tu crees. No entiendo, si vienen a hacer algo específico y siendo como son superiores en todo a nosotros, sus efectos serían visibles para bien nuestro. Hay dos tipos de espíritus que se ofrecen para mejorar vuestro mundo, los específicos, que vienen a realizar un cometido, para el cual necesitan ayuda, algo parecido a una logística de apoyo, mientras que otros son los espíritus de huella, no obstante ambos pueden realizar distintas funciones según necesidades detectadas. Con los primeros lo entiendo, pero no así con los otros, ¿qué es un espíritu luminoso de huella?. Los espíritus de huella no vienen a realizar como los otros algo ya prefijado, sino a vivir en vuestro mundo y obrar en consecuencia a como son ellos, esto marca un interactuar constante de ellos con vosotros, con vuestras instituciones, con vuestra manera de pensar, sentir y en suma, vivir. Estos espíritus huella, que también les podría llamar test, ofrecen un contenido final, resumido de vuestro mundo, de ahí lo de test o huella. ¿Son entonces informadores, como hizo el profeta Enoc con su libro de registros?. Algo parecido. Me alegra se haya dado cuenta. Estos espíritus de vuelta a su verdadero mundo son evaluados por entidades superiores a ellos mismos, respecto a la huella que su paso por vuestro mundo dejó, por lo que, también podría decir son espíritus informadores. Con evidente temor surgió de mi mente una pregunta que al momento fue respondida por Elías. Desde hace cerca de un siglo los espíritus test no logran dejar huella en vuestra sociedad. La luz vino a mi y respondí: Porque la necedad y maldad se está petrificando en mi mundo, por eso los espíritus de luz no dejan huella.
Las guerras las hacen los déspotas y las sufren los tontos. ¿creían que iba a decir, el pueblo, llano y bueno? Pues no, porque inteligencia demuestran tener poca, viendo cómo aquellos que les incitan a matar, a su vez tienen una gran protección y dinero y sobre todo....que no van a ir a la cabeza de sus ejércitos. También en referencia a los soldados hay una posibilidad que no se puede descartar y que viene del hecho de que los dirigentes de tu Gobierno, te permiten asesinar. Si un alienígena estuviera viendo los actuales desenlaces bélicos, pensaría algo parecido a esto: Qué mierda de humanidad tienen estos terráqueos, en vez de colaborar juntos para crecer como sociedad justa y expansiva, apoyados en la armonía de la propia convivencia, prefieren odiar y satisfacer sus más bajos instintos haciendo daño a los demás. Las guerras son los contrario a las palabras de Jesús, cuando nos dijo: amaos los unos a los otros.
@dolfo Cabañero |
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