Bienvenidos a eldespertar.info
botón de psicología
botón de yoga
botón de literatura
botón de filosofía botón de mística botón de sociología
@ botón ePub

No veis.....porque no queréis ver


Si miramos a nuestro alrededor, por una calle concurrida, veremos que muchas personas, más del 15% usan gafas, pero, si contamos los que sólo las utilizan para leer, lentillas y los operados, el número alcanza un 40%. Las personas son conscientes de su mala calidad visual y ponen remedio, consultando un oculista. Sin embargo, por qué no hacen lo mismo con su falta de visión interior.


Circunstancias que impiden la visión interior

-El miedo.

-Los prejuicios

-Comodidad.

-Engañar la conciencia

-La propia estupidez.


El Miedo

El miedo siempre es malo, en sí mismo es una emoción desagradable, que limita la acción y también el pensamiento.

Cuando se padece un trauma, como pueda ser un accidente y las circunstancias que lo rodean, genera en quien lo sufre, un rechazo de todo lo que pueda despertar ese mal recuerdo. Esto evita que esa persona escuche, vea y comprenda otros sucesos o circunstancias anexas. En otras palabras, su mente se bloquea como protección contra cualquier información que aluda, aunque sea de manera colateral, a su problema. Huir no evita el sufrir, sino que lo agrava y perpetua. La mejor manera de enfrentarse a un dolor, es conocerlo a fondo, para que no se convierta en un fantasma, como el hombre del saco para los niños. Así encontramos muchas personas que habiendo sufrido un accidente de tráfico, dejaron de conducir. El miedo, les limitó. Otras que padecieron una ruptura sentimental, ya fuera por divorcio o por la muerte del cónyuge, deciden poner un filtro selectivo en su memoria, para evitar que cualquier tema relacionado con su problema, llegue y despierte el dolor.

Hay que luchar contra el miedo y si alguna vez, dio un traspié y cayó a un pozo de oscuridad, no es aconsejable evitar en todo lo posible la visión o simple mención del pozo. Cuánto más aprenda sobre sus miedos, más fácil podrá superarlos. Es el conocimiento el que nos quita el miedo.


Prejuicios

Un prejuicio es algo similar a un arquitecto que construye una casa en un suelo que no manda analizar, porque da por hecho que es de roca firme. Sí, un prejuicio es la aceptación de un criterio que la persona no ha sometido a análisis, algo que su mente no digirió, pero, que utiliza como sustento. Total, un error tremendo.

Así, vemos a muchos investigadores científicos, aunque más bien habría que decir, pseudo científicos, que teniendo prejuicios religiosos, étnicos, de status o cualquier otra índole, no logran descubrir lo que buscan aunque lo tengan frente a sus narices, pues, ¿cómo va a ver lo que busca, si por anticipado piensa que no existe?.

O esos otros, que intentan mejorar un ámbito social elevado, como hacen algunos políticos con prejuicios de status, sin lograrlo, ya que no pueden comprender a los más necesitados y como no admiten puntualizaciones ni nada que les indique que existe una realidad social que ellos ignoran, no podrán ser efectivos en su labor.

Personas que nacieron en senos familiares muy pudientes, procuran no ver que hay gente necesitada y toda información al respecto, intentan obviarla o desplazarla a otras responsabilidades.

En Afganistán, las mujeres van vestidas con burkas, que las tapan en su totalidad, debido a un prejuicio de índole religioso social. No quieren escuchar, no quieren ver que ningún ser humano es pertenencia de otro, ni mucho menos de un Estado, pues, si un Estado trata a sus ciudadanos como esclavos, no es un Estado, es un Amo.

La Santa Madre Iglesia, con sus castigos y absoluciones, con sus bulas eximentes si hay un pago previo, con sus prebendas, como comprar el cargo de párroco, lo que ya sabemos de los Papas, de las incorrecciones evidentes de la Biblia, como pretender que la Tierra era plana, que el Sol giraba a su alrededor, que no hay más vida que la de este pequeño planeta en la inmensidad del Universo, lo de Adán y Eva y el pecado original o esas palabras falsas puestas en boca del propio JesuCristo como: Devolved bien por mal, que es lo mismo que decir, premiar las malas acciones, así se perpetuaran en la persona y en la sociedad. También se nos dijo, amad a quien os odia, que es lo mismo a lo anterior. Todo esto es tan sencillo de entender, como que los padres no abrazan a sus hijos, cuando jugando, rompen un jarrón.

Poner la otra mejilla, bueno, esto sólo se debe hacer con alguien a quien conocemos o intuimos, poner la otra mejilla, es tan absurdo como pretender de una mujer violada, que después se ofrezca abiertamente a su agresor.

Llevar hábito y aceptar como válido todo lo descrito, nos lleva a dos posturas, la estupidez o la hipocresía.

Recordemos a esas personas, que no aceptan otra religión que la suya, por lo tanto, tampoco se molestan en leer, en intentar comprender, así que, restringen su conocimiento, limitan su visión.


Comodidad

Las informaciones de prensa, radio y sobre todo, televisión, entran en la mente de algunas personas, como si el propio Dios las hubiera dado. Estos recursos sociales, que en su principio, (como casi todo) se hacen con buenos fines, no han podido apartarse de la política y menos aún de los poderes económicos, responsables de la publicidad, que es el auténtico fondo del que cobran todos los meses la mayoría de los periodistas. Esto demuestra ya, que no tienen ni la Verdad, ni la Razón, pues, una verdad y una razón condicionadas, no son, ni lo uno, ni lo otro. Aún siendo de conocimiento popular lo que acabo de mencionar, algunas personas, deciden no esforzarse en pensar si lo que están leyendo es cierto. Resulta más cómodo almacenar información, que digerirla mentalmente. Si escuchan en un canal de televisión, que Fulanito es verde y luego en otro que es marrón y en la siguiente que es gris, lo menos que deberían hacer es dudar y pensar por propia cuenta, pero no, lo primero que oyen es lo que aceptan o bien, procuran no escuchar otros canales.

Todo lo que aprendemos en la escuela, está mediatizado por el poder del momento, así, en la época de Franco en los libros de historia debimos aprender que era un gran personaje, luego, a la vuelta de los años, debemos aprender lo contrario, salvo que nos quedemos con la primera idea, que es más cómoda. Esta holgazanería mental, es nefasta, pues, no hay nada peor que confiar ciegamente. Si este mundo fuese el Cielo, esa postura sería la correcta.

A lo largo de la historia del conocimiento, ideas equivocadas han permanecido enquistadas durante siglos y esto debido al peso que sobre los demás tuvo un determinado pensador. Aunque vieran el error, hacían que no lo veían o simplemente, lo pasaban por alto, cómo iba a equivocarse Aristóteles, o Newton en la propagación de la luz. Hoy día se vienen revisando las llamadas teorías científicas y se descartan cada diez años cerca de un 20%. Los investigadores que dan por hecho, lo que previamente debían haber pensado, fracasan.


Engañar la conciencia

Si una persona decide ir por un camino que no es verídico, sólo le quedan dos opciones, reconocer su error o no ver. Sin embargo, por dejar de ver, el objeto o situación, no desaparece, de hecho, se agranda, aunque esto no arredra lo más mínimo a estas personas. Cualquier tema de conversación que toque su problema, se encontrará con su oposición y en otros casos, simplemente fingirá oír. En suma, no ver, para no reconocer los propios errores.

La persona orgullosa como tiene un gran ego, no ve, porque sólo se tiene en cuenta así misma, ella es en función de Todo. El orgulloso no tiene inconveniente en negar cualquier hecho si éste le pone a él, en mala posición, un ejemplo son los fenómenos parapsíquicos. Si el orgulloso no ha experimentado ninguno de esos fenómenos, nadie los ha sentido y todo es una ilusión. ¡Cómo va a existir algo que él no pueda tener!. Por estas razones la persona orgullosa limita su conocimiento.

El vanidoso no ve que hacer ostentación, se puede traducir por intentar brillar más que los demás, lo cual, es igual a sentirse inferior a los otros. Por ser vanidoso, no ve su pequeñez y en consecuencia, tampoco puede mejorar.


Estupidez

Estupidez no es ignorancia, ya que esto último se puede subsanar. El estúpido al estar lleno a rebosar de su propio ego, no tiene inconveniente en pretender hablar de tú a tu, con cualquier profesional, aunque él no tenga la más mínima idea de lo que está hablando y escuchando. El estúpido, no ve porque no hay nada que ver, cuando aprende algo, es casi por casualidad o tras haber pasado un gran sufrimiento y aún en esos casos, es capaces de pensar que hay una conjura contra él. El necio, en su necedad, no se cuestiona nada, es capaz de estar frente a una de las grandes maravillas de la naturaleza, y quedarse tan tranquilo como si estuviera en el bar tomando una cerveza. Como el necio es en si la suma del orgulloso, vanidoso y egocéntrico, no ve, porque no hay nada excepto él mismo que despierte su interés. Cuando las evidencias apuntan a su ignorancia, se cuenta una mentira y como es un necio, se la cree.

Cuando el necio, por no mirar, cae a una zanja, se engaña a sí mismo, (cosa fácil para él, ya que es un necio), convenciéndose de que ha sido el suelo, el que ha subido.


Conclusión

Ya sea por miedo, prejuicios, comodidad, para engañar la conciencia, por orgullo, vanidad o estupidez, el no querer ver, es una actitud absurda y perjudicial. Si de lo que trata es de crecer interiormente, el limitarse, no es aconsejable.

El mal y la necedad, casi siempre van de la mano. El mal es igual a un cáncer, si gana la batalla, el anfitrión muere y también el cáncer, por lo tanto, habrá que ver dónde ponemos los pies. Necesitamos ver para comprender y sobre todo, porque hay muchas cosas interesantes dignas de ver.


Adolfo Cabañero